LA VERDAD EN DEBATE: UNA LECTURA CRÍTICA DE LA FENOMENOLOGÍA DEL ESPÍRITU
LA VERDAD EN DEBATE: UNA LECTURA CRÍTICA DE LA FENOMENOLOGÍA DEL ESPÍRITU
Por: Andrés Acosta Barrera
Palabras
clave: verdad,
fenomenología del espíritu, Hegel, libertad, historia Keywords: truth, phenomenology of spirit, Hegel, freedom, history
INTRODUCCIÓN
La Fenomenología
del espíritu es un libro que escribió el filósofo Hegel en el año 1807,
momento en el que hacían su ingreso a Prusia las tropas francesas comandadas
por Napoleón. Frente a esto Hegel mencionó que aquel individuo representaba el
espíritu de la época, puesto que se designaba a partir de ese momento la
consolidación del “nuevo mundo”. La expresión concreta de este mundo lo es la
fenomenología. La preocupación central de Hegel consiste en saber cómo
responder a la pregunta por la comprensión de la revolución experimentada en su
época.
En lo que concierne al mundo de la
filosofía, ámbito en el que se pone en juego el movimiento del ser, se hace
necesario señalar de qué manera se ha transformado el mundo en lo relativo a la
producción de su propia comprensión. ¿Cuál ha sido el proceso que ha llevado al
pensamiento a la proyección de un mundo en el que la libertad es el fundamento
del pensar y actuar humanos? Ciertamente lo que advierte Hegel en la producción
del mundo en el que vive es el desarrollo de la libertad humana. Se reconocía finalmente,
en términos políticos y económicos, que la libertad del sujeto es la base y el
criterio para organizar el mundo. Tal es el reconocimiento que le hace Hegel a
la Revolución Francesa, puesto que es allí donde se reivindica la igualdad, la
fraternidad y la libertad humanas.
Este contexto permitió que muchos
librepensadores asumieran la tarea de profundizar y ahondar en la definición de
estos términos, sostén ideológico de la época burguesa. Se establece con esta
revolución una nueva comprensión del ser. Para Kant es claro que esta
revolución ha operado en el plano del pensamiento y señala el modo como
Copérnico, Galileo, Newton, Descartes, etc., configuraron una nueva manera de
interpretar del mundo, configurando el supuesto de que no son las cosas las que
poseen el contenido del saber, sino que es el sujeto, de manera absoluta, quien
atribuye sentido y significado a la cosa que lo rodea. La revolución implica un
profundo cambio o destrucción de la mentalidad tradicional y, con ello, la
necesidad de procurar entender, desde otro criterio, la experiencia humana.
1.
La fenomenología como
pensamiento de pensamientos
La fenomenología tiene como objeto de
investigación pensar los pensamientos. Esta actividad consiste en analizar en
su diversidad y maleabilidad la totalidad del pensamiento humano. La filosofía
con la que trabaja Hegel opera desde el concepto de conciencia histórica. Esta
conciencia tiene la posibilidad de hacer de la historia el vehículo de su
reflexión para descifrar lo que subyace tras la apariencia y la inmediatez. Es
conveniente decir que en una aproximación a Hegel se observa que este es un
pensador al que no le satisface la sola manifestación de la apariencia, de
aquello que se vive en la certeza sensible.
Hegel se enfrenta en muchos de sus textos
a los supuestos que subyacen a aquella posición del pensar en la que se asume
que lo real es lo que se experimenta en un aquí y ahora. Resulta ser algo quizá
obvio que lo real es aquello en lo que cual yo soy consciente de que habito en
este espacio, como en este caso mi habitación, y no de que lo real sea quizá la
economía o el mundo político, el cual sucede fuera de mi experiencia como
individuo singular. Estas esferas particularmente se muestran como lo más irreal,
lo más iluso o simplemente lo abstracto. Salir de esta inmediatez, considera
Hegel, es el prerrequisito para hacer filosofía.
2.
La filosofía como exposición de
la verdad en su desarrollo histórico
En el prólogo de la Fenomenología del espíritu Hegel considera que la filosofía debiera
exponer la verdad. La exposición de esta verdad consiste en pensar la totalidad
del pensamiento humano. Esta totalidad es el proceso de la producción de las
ideas que el ser humano ha realizado a lo largo de su historia. Por ello, Hegel
considera que es inútil ofrecer un concepto o definición de la filosofía si no
se atiende a la múltiple configuración del saber humano. No basta con remitirse
a la comprensión que de la filosofía ha tenido una determinada escuela sin
atender a los otros puntos de vista, o demás tendencias, contenidos y
resultados que otro tipo de saberes, en el ámbito filosófico, han construido.
Esta consideración llevó a Hegel a pensar
en la necesidad de proyectar una visión holística, integral, completa, concreta
o absoluta del saber humano. La consideración que de la historia del
pensamiento hace Hegel toma en cuenta el proceso de desarrollo sobre el cual es
preciso detenerse en la reflexión, puesto que a partir de allí se comprende que
la historia del pensamiento debe entenderse como la historia de las oposiciones, las contradicciones, los conflictos,
las síntesis de tales oposiciones y las preguntas que han puesto en tensión al
ser humano a lo largo del tiempo.
Para Hegel es esencial que se piense sobre
cómo procede la razón cuando procura definir y entender lo que se asume como
algo verdadero o como algo falso. Piensa que es complicado realizar una plena
capacidad reflexiva si se detiene el pensar en categorías fijas, sin
movimiento, impidiendo con esto la fluidez o el devenir de las ideas. Tan sólo
en el desarrollo, en el proceso, en la perspectiva del incesante movimiento y
configuración, es en donde al pensamiento filosófico le es posible hallar
albergue.
3.
El pensamiento como fluidez,
perpetuo movimiento o devenir
La idea que subyace en esta introducción
acerca de la filosofía, es la de que no hay absolutamente nada que permanezca
estático o fijo. La fluidez y el perpetuo movimiento son la esencia o la
característica central del pensamiento. No es el pensamiento algo que permanece
inmutable. Pudiera parecer que el silencio significa el callar del pensar, pero
no es así. El pensamiento humano es una cosa que se autoproduce constantemente
mediante la espontaneidad de su entendimiento, la cual también está sujeta a los
estímulos siempre diversos del mundo empírico.
El motor que motiva el pensamiento
especulativo de Hegel, se encuentra en la idea de una fluidez o un tipo de
devenir, al cual le es posible ser, debido a que el devenir es la síntesis o el
resultado de la unidad del ser y del no ser. Se trata, entonces, de una
reflexión acerca del ser en el que se asume que la contradicción es el motor o
el fundamento del pensamiento. Por ello afirma Hegel que la verdad debe entenderse
en un sentido progresivo, esto es, en la consideración de los diversos sistemas
filosóficos, considerando no solo su oposición sino también su unidad
especulativa.
Esta idea es clave para entender que Hegel
está formulando un debate muy serio a las formas del pensamiento que hacen del
dogmatismo su guía y su expresión. A diferencia de la consideración del
movimiento de las ideas y del desarrollo o proceso que tal movimiento implica,
en lo que se asume que la verdad es susceptible de cambiar y de manifestarse de
diversos modos, se encuentra otro modo de pensar que considera como válidos,
verdaderos y necesarios unas maneras de pensar, mientras que discrimina, rechaza,
omite o evade otros modos de pensar y otras maneras de comprender el mundo. En
efecto, pareciera natural que al ser humano le provoca temor o pánico una idea
o una experiencia que resultan contrarias a su experiencia cotidiana. Esta es
quizá la situación en la que el pensamiento teme cuestionar lo que ha
considerado como verdadero, como algo real para sí mismo.
En efecto, al ser la verdad algo que se
construye con el tiempo, le resulta al ser humano incómodo y molesto tener que
derribar lo que ya lleva tiempo atrás de pie. La necesidad de derribar la
ilusión que produce una determinada idea, nace quizá del interés de explorar
otro tipo de verdad que aún no se experimenta ni se conoce. Si se piensa en
Descartes, se aprecia en este filósofo francés su interés por destruir y
derribar todo aquello que asumía como verdadero, para lograr encontrar otro
tipo de verdad en el que la confusión y la perpetua duda lograrán disiparse.
4.
Lo verdadero y lo falso, lo
bueno y lo malo, lo bello y lo feo enpespectiva dialéctica
La verdad y la falsedad desde una
perspectiva no filosófica se asumen como categorías fijas que impiden la
fluidez de la reflexión. Lo verdadero y lo falso son los criterios para
determinar qué debe ser aceptado y qué debe ser rechazado. Esto ocurre cuando
tales términos se aplican a lo bueno y lo malo Se oye decir que lo bueno es
verdadero o que la verdad es buena mientras que lo malo es lo falso o lo falso
es algo malo. Estos son criterios que deciden sobre las dimensiones del ser
humano, en su aspecto moral, político, religioso, las opiniones y prejuicios
que abundan por doquier.
Lo que exige el pensar filosófico es
cuestionar la naturaleza de aquella verdad y falsedad, puesto que, en su
incomprensión, se ha mantenido una particular forma de conciencia a la cual le
es difícil hallar en la contradicción, la diversidad. No es lo malo, lo feo, o
lo falso algo que niega la bondad, la belleza, o la verdad. La reflexión
filosófica consiste en reflexionar de que lo uno y lo otro hace parte de lo
mismo, esto es de la expresión del pensamiento. Por ello es posible hallar un
arte de lo feo, o la gran parafernalia puesta por la política o la religión en
la que todos terminan creyendo, o la maldad que se convierte en el criterio de
acción de bastantes sujetos.
5.
La historia del pensamiento
como onto-teo-ego-logia según CruzVelez
Danilo Cruz Vélez realiza una explicación
acerca del modo como Hegel representa la madurez de Europa puesto que logra
mostrar los diversos momentos constitutivos de la historia del Logos. El
filósofo colombiano determina la investigación de Hegel como la reconstrucción
de la historia de la onto-teo-ego-logia.
En esta expresión se hallan manifiestos los diversos horizontes de sentido que
el pensamiento ha consolidado en su historia. El logos hace referencia a la ratio,
el habla, la discusión, siendo esto lo que da significado al ente. Si se habla
de la cosa, ya no se lo hace desde una fábula o un cuento, sino apelando a las
propiedades o a la esencia de la cosa. La lógica, la cual adquiere un inmenso
relieve en la obra de Platón y Aristóteles, dota al logos de todas las posibilidades que le cabe establecer al
pensamiento en su comprensión de si mismo.
Otro paso se realiza en esta historia
cuando es el Teos o Dios quien se
identifica con este logos, y es
considerado como el fundamento o la causa de todo lo que es. Posteriormente,
esta la verdad de la filosofía moderna, es el ego cartesiano el que se asume como el fundamento de lo que existe
y el criterio a partir del cual se define el sentido de la experiencia humana.
En aquellos momentos cifra Hegel el desarrollo del pensamiento, construyendo
así la historia completa del pensamiento. Según Cruz Vélez, Hegel representa la
culminación del pensamiento europeo puesto que recoge el devenir del logos, dando cuenta así de
todas las determinaciones del ser, configurando así una comprensión concreta y
objetiva de lo que es.
El filósofo colombiano pone en
consideración el devenir filosófico que surgió luego de la inmensa obra de
Hegel, en el que filósofos como Marx y Nietzsche ya no parten del principio del
logos para explicar la metafísica,
sino que recurren al principio de la praxis
y de la voluntad de poder, respectivamente. En efecto, ya no se indaga desde
esta perspectiva por el ser de las cosas, sino por el modo cómo el ser humano
realiza una transformación del mundo que nace del interés de mantener la
existencia a partir de sus necesidades vitales y a la necesidad de una voluntad
de dominio.
La historia de la filosofía acaba con
Hegel, puesto que con él culmina la exposición de la historia del logos, como
la historia del devenir del pensamiento cuyo fundamento nació en la antigua
Grecia. Los caminos que se abren posteriormente vale la pena examinarlos en un
ensayo posterior. No obstante, para concluir, tal exposición del logos posibilita entender, a su vez, los
cambios que surgieron luego del interés de Hegel por ubicar al ser en toda su
complejidad y concreción.
CONCLUSIÓN
La comprensión de lo que es la verdad para
la filosofía implica el examinar la historia del pensamiento filosófico. Esta
historia debe apreciarse, sin embargo, desde la óptica de la contradicción y de
la diversidad. No son solo los pensamientos, ideas y puntos de vista que se
ponen uno al lado del otro como si se tratase de un supermercado. Es necesario
apreciar las ideas tanto en su estructura como en la oposición que pueda haber
entre tales puntos de vista.
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